Síndrome del Edificio Enfermo: la ventilación se decide antes de elegir el equipo
Cómo una estrategia de ventilación diseñada desde el sitio —y verificada en obra— previene el SBS, qué dice la evidencia sobre las tasas de ventilación, y por qué LEED, WELL y Fitwel la exigen en cada etapa.
Imagen: Igor Omilaev / Unsplash
En 1984 la Organización Mundial de la Salud dio nombre a un patrón que los ocupantes de oficinas llevaban una década describiendo: dolor de cabeza, irritación de ojos y garganta, fatiga y falta de concentración que aparecen dentro de un edificio y desaparecen al salir de él, sin que pueda identificarse una enfermedad ni una causa específica. Lo llamó Sick Building Syndrome (SBS) [1]. Cuatro décadas después, los tres factores que la literatura asocia con el SBS siguen siendo los mismos: contaminantes químicos (compuestos orgánicos volátiles, partículas, gases de combustión que entran desde el exterior), contaminantes biológicos (moho, bacterias, virus) y, como denominador común, una ventilación inadecuada que permite que unos y otros se acumulen [2].
Pasamos cerca del 90 % de nuestro tiempo en espacios interiores [3], y la OMS atribuye a la contaminación del aire —exterior e interior— alrededor de siete millones de muertes prematuras al año [4]. La pandemia de 2020 hizo visible para propietarios y directores de proyecto lo que el SBS ya venía mostrando de forma menos dramática: el aire de un edificio es un sistema diseñado, y cuando se diseña mal, la salud de quien lo ocupa lo paga primero.
Hay además un argumento de negocio que suele quedar fuera de la discusión técnica. En un edificio de oficinas, de cada 100 dólares de operación aproximadamente 90 corresponden a salarios, 9 a renta y 1 a energía. Una mejora del 15 % en el desempeño de las personas vale más que un ahorro del 15 % en energía [5]. La ventilación no es un costo de operación; es una decisión sobre el activo más caro del edificio.
Este artículo recoge dos publicaciones que TAAGBUILD escribió en 2020 —una sobre diseño de ventilación, otra sobre sistemas de edificios saludables— y las reorienta hacia una sola pregunta: ¿qué decisiones de diseño previenen el SBS, en qué orden deben tomarse y cómo las exigen LEED, WELL y Fitwel?
Lo que la evidencia dice sobre las tasas de ventilación
La intuición dice que más aire exterior resuelve el problema. La evidencia dice algo más preciso: la dilución funciona, pero sólo si el aire llega a donde están las personas y el sistema opera como fue diseñado.
A 1,000 ppm de CO₂, cerca del 1.5 % del aire que usted está respirando ya pasó por los pulmones de alguien más.
La dilución con aire exterior sí importa. Las investigaciones epidemiológicas de brotes respiratorios en 2020 coinciden en un patrón: los contagios a distancia ocurrieron en espacios con ventilación deficiente. En un restaurante analizado con detalle, la tasa de ventilación medida —sólo infiltración, sin aire exterior mecánico— estaba un orden de magnitud por debajo de ASHRAE 62.1; los diez contagiados estaban en la misma "burbuja" de aire que formaba un fan-coil sin toma exterior. En un autobús con recirculación pura y en un centro de convenciones cuyo HVAC operaba quince minutos cada cuatro horas ocurrió lo mismo. En contraste, en el crucero Diamond Princess, con ventilación conforme a estándares ASHRAE, los pasajeros en cuarentena que compartían sistema de aire con cabinas infectadas no se contagiaron, lo que sugiere que la dilución que exige la normativa vigente inhibe la transmisión [6].
Pero más cambios de aire por hora (ACH) no corrigen una mala distribución. Los estudios CFD de Kishor Khankari publicados en ASHRAE Journal —en quirófanos, el espacio donde la limpieza del aire es más crítica— son contundentes. Al duplicar el caudal de 15 a 31 ACH, los patrones de flujo y la trayectoria de las partículas no cambiaron: las partículas generadas fuera de la zona estéril seguían arrastrándose hacia ella, independientemente del caudal, mientras el costo de operación aumentaba sustancialmente [7]. En la segunda parte del estudio, reubicar los retornos del muro bajo al plafón con una pequeña barrera perimetral —sin subir el caudal— redujo el arrastre de contaminantes y la aceleración del chorro en cerca de 30 %. La conclusión del autor es directa: la configuración del sistema, no el ACH, tiene la mayor influencia sobre los patrones de flujo y la trayectoria de los contaminantes; el aumento de caudal debería considerarse después de analizar y corregir la configuración [8]. Un tercer estudio muestra que los gradientes térmicos —cargas de iluminación en plafón, estratificación— desvían el flujo y forman zonas estancadas donde los contaminantes se concentran, y que el número de Arquímedes calculado en etapas tempranas de diseño anticipa si el chorro de suministro mantendrá su dirección [9].
El aire debe llegar a la zona de respiración, no cruzarla. La misma revisión de brotes identificó que los fan-coils de pared descargan directamente entre ocupantes y pueden transportar contaminantes de una persona a otra, además de resuspender partículas depositadas. Cómo se descarga y circula el aire en el espacio puede ser tan determinante como cuánto aire se suministra [6].
Y el sistema tiene que operar como se diseñó. En cartas al editor publicadas en ASHRAE Journal en septiembre de 2020, ingenieros con décadas en operación describen lo que encuentran en edificios existentes: mínimos de cajas VAV demasiado bajos, compuertas cerradas, termostatos en "ventilador automático", muros reubicados sin ajustar el sistema, y decisiones de operación tomadas por personal técnico con conocimiento limitado del diseño, priorizando ahorro de energía sobre salud. Su recomendación: verificar que el sistema HVAC opera conforme al diseño es el primer paso necesario, y ninguna medida sustituye la dilución con aire exterior, la filtración de alta eficiencia y la distribución de aire a todos los espacios durante todas las horas de operación [10].
La filtración complementa, no reemplaza. Muestreos en un sistema hospitalario con recirculación mostraron que un prefiltro MERV 10 redujo en cerca de 70 % el material viral depositado aguas abajo [6]. La filtración MERV 13 que exigen LEED, WELL y Fitwel es una segunda línea razonable; no compensa una toma de aire mal ubicada ni un caudal insuficiente.
El CO₂ como indicador de dilución
Una precisión antes de la tabla, porque el mito es persistente: ASHRAE no fija un límite de CO₂ para la calidad del aire interior, y su documento de posición de 2022 dice explícitamente que la afirmación de que 62.1 exige menos de 1,000 ppm es incorrecta [11]. El CO₂ no mide salud ni riesgo de infección —no lo afecta la filtración—, pero es el indicador más barato y fiable de cuánto aire exterior está llegando por persona. Leído así, es la herramienta que un ocupante puede usar mañana, en la oficina o en casa.
| CO₂ interior (exterior ≈ 420 ppm) | Aire exterior estimado por persona* | Lectura práctica | Referencias |
|---|---|---|---|
| 420 – 600 ppm | > 25 L/s (> 50 cfm) | Dilución excelente. Baja ocupación o sistema dedicado de aire exterior bien operado. | — |
| 600 – 800 ppm | 12 – 25 L/s (25 – 50 cfm) | Buena ventilación. Umbral de referencia del CDC/NIOSH para “bien ventilado”. | CDC < 800 ppm · WELL A06 nivel 2: 750 ppm |
| 800 – 1,000 ppm | 8 – 12 L/s (17 – 25 cfm) | En torno al mínimo de ASHRAE 62.1 para oficinas. | WELL A06 nivel 1: 900 ppm |
| 1,000 – 1,500 ppm | 5 – 8 L/s (10 – 17 cfm) | Por debajo del mínimo 62.1 en oficina. Quejas de “aire viciado”, somnolencia. Revisar caudal, mínimos VAV, compuertas. | EN 16798-1 Cat. III |
| > 1,500 ppm | < 5 L/s (< 10 cfm) | Ventilación claramente insuficiente. En vivienda con estufa o calentador de gas, medir también CO. | — |
*Balance de masa en régimen permanente, adulto sedentario (≈ 0.005 L/s de CO₂ por persona). En casa, en reposo, la generación es menor y el mismo CO₂ indica menos aire exterior del que sugiere la tabla. Medir en la zona de respiración, lejos de puertas y de la boca de las personas, al final de un periodo largo de ocupación. El CO₂ no mide salud ni riesgo de infección (ASHRAE, Position Document on Indoor Carbon Dioxide, 2022); indica dilución.
Un medidor de menos de 300 dólares dice más sobre la dilución real que cualquier especificación en un plano. Por eso WELL A08 exige sensores permanentes.
Estos hallazgos definen el orden de las decisiones. Primero el sitio, después la estrategia y la configuración, luego el equipo, y siempre la verificación.
El recorrido: cuatro decisiones, en este orden
1. El sitio define de qué aire partimos
15 µg/m³
PM2.5 máximo en espacios ocupables. PM10: 50 µg/m³.
WELL v2, A01 Air Quality, Parte 1, Opción 1 — precondición. Se verifica midiendo en sitio, no con planos [13].Antes de dimensionar un solo equipo, la pregunta es qué aire va a entrar al edificio y por dónde. El umbral de WELL da la escala: 15 µg/m³ no es un número de WELL, es el valor guía de 24 horas de la OMS (2021) para PM2.5; la guía anual es 5 µg/m³ [14]. WELL adopta el criterio de salud pública, no lo inventa.
Calidad del aire local. Las concentraciones de PM2.5, PM10, ozono y NO₂ en el entorno determinan la eficiencia de filtración necesaria y si la ventilación natural es siquiera una opción. El caso de la Ciudad de México lo muestra con datos públicos. Cruzamos los registros horarios de la estación Merced de la red de monitoreo de la ciudad (2021 a julio de 2023) con los dos umbrales que WELL usa para autorizar ventilación natural: PM2.5 ≤ 15 µg/m³ y ozono ≤ 51 ppb [15].
¿Cuándo puede un edificio en la Ciudad de México abrir sus ventanas?
Porcentaje de horas en que el aire exterior cumple los umbrales de WELL v2 para ventilación natural (PM2.5 ≤ 15 µg/m³ y O₃ ≤ 51 ppb), por mes y hora del día. Estación Merced, 2021 – jul 2023. Las celdas con borde marcan el horario de oficina, 08 – 18 h.
cumplen ambos umbrales
Toda la serie: 31 % de las horas cumplen · Noche (22 – 06 h): 40 % · La temporada de lluvias (jun – oct) concentra las horas viables.
Fuente: Red Automática de Monitoreo Atmosférico de la CDMX (SEDEMA), datos horarios validados vía SINAICA. Umbrales: WELL v2 A03 Opción 2 / A01. Elaboración: TAAGBUILD.
En horario de oficina sólo el 20 % de las horas cumple ambos umbrales; en toda la serie, 31 %; de noche, 40 %. La temporada de lluvias, de junio a octubre, concentra casi todas las horas viables; de noviembre a mayo el horario de oficina baja de 10 %. El promedio anual exterior de PM2.5, 22 µg/m³, está por encima del límite interior de A01: un edificio en la ciudad no puede cumplir la precondición dejando entrar el aire tal como está. Tiene que filtrarlo, y el análisis de sitio es lo que dice con qué eficiencia.
Los dos contaminantes que deciden la ventilación natural no coinciden en el día
Perfil horario 2021 – jul 2023, estación Merced, CDMX. La mañana la gobierna PM2.5; la tarde, el ozono, que ningún filtro de partículas retiene.
PM2.5, µg/m³
Pico matutino: tráfico e inversión térmica.
Ozono, ppb
Pico de tarde: formación fotoquímica.
Fuente: RAMA-SEDEMA vía SINAICA. Umbrales WELL v2 A01 / A03. Elaboración: TAAGBUILD.
La segunda gráfica explica el porqué y cambia la estrategia: PM2.5 domina la mañana, con pico a las 10–11 h por tráfico e inversión térmica; el ozono domina la tarde, con pico a las 14–15 h. Como el ozono no lo retiene ningún filtro de partículas, la hora del día pesa tanto como la estación. La ventilación natural como estrategia principal de oficina no es defendible con estos datos; lo que sí funciona es ventilación mecánica con filtración dimensionada según el PM2.5 exterior, y modo natural o economizador sólo en ventanas horarias verificadas por sensor exterior. WELL lo reconoce en las Opciones 2 y 3 de la misma Parte 1 de A01, que ajustan los límites interiores cuando el aire ambiente está elevado, y remite a la base de datos de calidad del aire urbano de la OMS para acreditar esa condición [13].
Dónde consultar el aire local. Para diseño y para documentar créditos —LEED EQc1 exige promedios anuales— la fuente es SINAICA (sinaica.inecc.gob.mx), el sistema nacional del INECC: históricos validados de PM2.5, PM10, O₃, NO₂, SO₂ y CO de las redes estatales y municipales, Tijuana, Tecate, Mexicali y Ensenada incluidas. Para operación diaria sirven los agregadores: aqicn.org combina SINAICA con sensores municipales; IQAir y PurpleAir muestran redes de sensores de bajo costo, densas en la franja San Diego–Tijuana, útiles para decidir si hoy conviene abrir ventanas aunque no acrediten un crédito; AirNow.gov cubre el lado estadounidense de la frontera. La base de datos de la OMS da promedios anuales por ciudad: suficiente para la elegibilidad WELL, insuficiente para decidir horas de ventilación natural.
Vientos dominantes y fuentes cercanas. Vialidades de alto tráfico, patios de maniobras, plantas de emergencia, torres de enfriamiento, chimeneas de procesos vecinos y las propias extracciones del edificio definen dónde no puede ir una toma de aire exterior. ASHRAE 62.1 fija distancias mínimas de separación entre tomas y fuentes; cuando la geometría es compleja, un análisis de dispersión o CFD resuelve lo que la tabla no puede.
Ruido. El ruido exterior condiciona si las ventanas operables y la ventilación natural o mixta son viables, y dónde pueden ubicarse equipos sin trasladar el problema al interior.
Envolvente y accesos. Vestíbulos, sistemas de entrada y hermeticidad de la envolvente controlan la infiltración de partículas y humedad que ningún filtro central alcanza.
2. La estrategia de ventilación se elige para ese sitio
Con el sitio caracterizado, se decide qué tipo de sistema conviene, no cuál es el más común.
Un sistema dedicado de aire exterior (DOAS) con recuperación de energía separa la ventilación del acondicionamiento térmico y garantiza el caudal de aire exterior con independencia de la carga; es la configuración que ASHRAE eligió para su propia sede [16]. La ventilación por desplazamiento entrega aire limpio en la zona de respiración y arrastra los contaminantes hacia arriba. El control por demanda (DCV) con sensores de CO₂ ajusta el caudal a la ocupación real, siempre que los puntos de ajuste se definan desde la salud y no sólo desde el ahorro. La ventilación natural o mixta funciona cuando el sitio lo permite y se diseña con cálculos, no con ventanas; el enfriamiento nocturno con aire exterior (night flush) aprovecha justamente las horas de mejor aire, pero tiene un costo en calefacción y confort matutino que debe modelarse, no asumirse. La eficiencia de filtración se fija según la concentración exterior de PM2.5, y donde el NO₂ es alto, como en la CDMX, entra en la ecuación la filtración de gases. El control de humedad —evitar infiltración, condensación y crecimiento de moho— es tan parte de la estrategia como el caudal.
3. La configuración decide si el aire llega
Aquí es donde la evidencia CFD cambia la práctica. La ubicación y el tipo de difusores y retornos, la relación entre cargas térmicas y chorros de suministro, los obstáculos y la altura del espacio determinan si el aire exterior llega a la zona de respiración o cortocircuita hacia el retorno. En espacios de geometría simple bastan los criterios de efectividad de distribución de ASHRAE 62.1; en atrios, naves industriales con oficinas interiores, laboratorios o espacios con alta carga térmica, un análisis CFD en etapa de diseño cuesta una fracción de lo que cuesta corregir el sistema construido.
4. La verificación cierra el ciclo
Un diseño correcto que no se verifica es una hipótesis. El commissioning documenta los requisitos del propietario, revisa que el diseño los cumpla, y prueba en sitio que caudales, secuencias, sensores y filtros operan según lo especificado. El flush-out previo a la ocupación —tres cambios de aire exterior remueven aproximadamente el 95 % de los contaminantes acumulados [16]— limpia la carga de la construcción. El monitoreo continuo de CO₂ y partículas, y un plan de operación y mantenimiento con personal capacitado, evitan que el edificio se degrade hacia el SBS en sus primeros años.
Cómo lo exigen LEED, WELL y Fitwel
Los tres sistemas no inventan requisitos: codifican el recorrido anterior, etapa por etapa.
Sitio. LEED exige el levantamiento de vientos y fuentes de contaminación antes de diseñar (SSc1) y premia demostrar tomas de aire limpias por CFD o dispersión (EQc1). WELL escala el filtro a MERV 12, 14 o 16 según el PM2.5 exterior (A12) y condiciona la ventilación natural a los umbrales ambientales (A03).
Caudal. LEED fija ASHRAE 62.1 como prerrequisito con monitoreo del caudal (EQp1) y premia +30 % y CO₂ (EQc1). WELL acepta 62.1, EN 16798-1 o CIBSE Guide A (A03.1) y reconoce +30 %, +60 % o DCV a 900/750 ppm (A06.1). Fitwel pide +30 % sobre 62.1-2022, 10 L/s por persona o 5 cambios de aire por hora.
Distribución y filtración. LEED: extracción con presión negativa en espacios con contaminantes y MERV 13 en todo sistema con aire exterior (EQc1). WELL: desplazamiento o ventilación personalizada (A06.2), separación de fuentes (A11), tratamiento de suministro y serpentines (A13, A14). Fitwel: MERV 13 en aire exterior, MERV 8 en recirculación.
Verificación. LEED: commissioning como prerrequisito (EAp1, EAc1), protección de obra (EQc3) y flush-out o pruebas antes de ocupar (EQc4). WELL: A01 se verifica con pruebas en sitio por un agente autorizado, más sensores permanentes (A08). Fitwel: plan de mantenimiento de HVAC con revisión anual y capacitación del operador.
La diferencia de fondo está en la obligatoriedad. LEED fija la ventilación como prerrequisito y WELL hace de la calidad del aire una condición de entrada. Fitwel no tiene precondiciones: previene el SBS sólo si el equipo elige deliberadamente sus estrategias de calidad del aire; la certificación por sí misma no lo garantiza.
Lo que esto implica para su proyecto
El SBS no se produce en la sala de máquinas. Se produce en la secuencia de decisiones que llevó a ella: una toma de aire ubicada por conveniencia arquitectónica, un sistema elegido por costo inicial antes de caracterizar el sitio, difusores colocados por simetría, un balanceo que nunca se repitió después de mover los muros.
Por eso la ventilación debe entrar al proyecto en la etapa en que LEED la ubica con el crédito IPc1 Integrative Process: antes del diseño esquemático, cuando todavía cuesta poco cambiar de estrategia. Y por eso los requisitos de LEED, WELL y Fitwel funcionan mejor como una sola matriz de decisiones que como tres listas paralelas.
En TAAGBUILD la estrategia de certificación, el modelado energético y el commissioning se producen en el mismo equipo. Eso permite que la decisión sobre el sistema de ventilación se tome con los datos del sitio, se documente en los requisitos del propietario y se verifique en obra por quienes la diseñaron.
Si su proyecto tiene un compromiso de certificación LEED, WELL o Fitwel, o simplemente no quiere heredar un edificio enfermo, cuéntenos su proyecto.
Escrito por Alejandro Tangassi, LEED AP BD+C, WELL AP. Basado en los artículos publicados por TAAGBUILD en 2020 escritos por Ana Gallegos y revisados por Alejandra Vallejo.
Última edición: 14 de septiembre de 2026.
Referencias
[1] U.S. Environmental Protection Agency. Indoor Air Facts No. 4 (revised): Sick Building Syndrome. https://www.epa.gov/indoor-air-quality-iaq/indoor-air-facts-no-4-sick-building-syndrome
[2] Joshi, S. M. "The sick building syndrome." Indian Journal of Occupational and Environmental Medicine 12, no. 2 (2008): 61–64. https://doi.org/10.4103/0019-5278.43262
[3] Klepeis, N. E., et al. "The National Human Activity Pattern Survey (NHAPS): A Resource for Assessing Exposure to Environmental Pollutants." Journal of Exposure Science & Environmental Epidemiology 11 (2001): 231–252. https://doi.org/10.1038/sj.jea.7500165
[4] Organización Mundial de la Salud. Contaminación del aire. https://www.who.int/es/health-topics/air-pollution
[5] Jamrozik, A., y N. Clements. "Human Performance and Productivity in Buildings." ASHRAE Journal 61, no. 6 (junio 2019): 73–76.
[6] Light, E., J. Bailey, R. Lucas y L. Lee. "Filling the Knowledge Gaps: HVAC and COVID-19." ASHRAE Journal 62, no. 9 (septiembre 2020): 20–28.
[7] Khankari, K. "Computational Fluid Dynamics (CFD) Analysis of Hospital Operating Room Ventilation Systems, Part I: Analysis of Air Change Rates." ASHRAE Journal 60, no. 5 (mayo 2018): 14–26.
[8] Khankari, K. "Computational Fluid Dynamics (CFD) Analysis of Hospital Operating Room Ventilation Systems, Part II: Analyses of HVAC Configurations." ASHRAE Journal 60, no. 6 (junio 2018): 16–26.
[9] Khankari, K. "Dynamics of Unidirectional Airflow." ASHRAE Journal 61, no. 6 (junio 2019): 20–39.
[10] Miller, M. A., y L. J. Schoen. "Guidance for COVID-19 Building Operations" (cartas al editor y respuesta del autor). ASHRAE Journal 62, no. 9 (septiembre 2020): 10–11.
[11] ASHRAE. Position Document on Indoor Carbon Dioxide. Atlanta: ASHRAE, 2022. https://www.ashrae.org/file%20library/about/position%20documents/pd-on-indoor-carbon-dioxide-english.pdf
[12] Centers for Disease Control and Prevention / NIOSH. Ventilation FAQs. https://www.cdc.gov/niosh/ventilation/faq/index.html
[13] International WELL Building Institute. WELL v2, Feature A01 Air Quality, Part 1: Meet Thresholds for Particulate Matter. https://v2.wellcertified.com/en/wellv2/air/feature/1
[14] Organización Mundial de la Salud. WHO Global Air Quality Guidelines: Particulate Matter (PM2.5 and PM10), Ozone, Nitrogen Dioxide, Sulfur Dioxide and Carbon Monoxide. Ginebra: OMS, 2021.
[15] Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México, Red Automática de Monitoreo Atmosférico (RAMA), estación Merced (MER), datos horarios 2021 – julio 2023, consultados a través de SINAICA-INECC (sinaica.inecc.gob.mx). Umbrales: WELL v2, Feature A03 Ventilation Design, Parte 1, Opción 2, y Feature A01, Parte 3. Análisis: TAAGBUILD.
[16] Conlan, W. H. "ASHRAE Headquarters Building Readiness Plan for SARS-CoV-2." ASHRAE Journal 62, no. 9 (septiembre 2020): 72–74.
Estándares y sistemas de certificación consultados: ANSI/ASHRAE Standard 62.1-2025, Ventilation and Acceptable Indoor Air Quality; EN 16798-1:2019, Energy performance of buildings — Ventilation for buildings — Part 1; U.S. Green Building Council, LEED v4 y v4.1 BD+C Reference Guide; International WELL Building Institute, WELL v2 (Q2 2025); Center for Active Design, Fitwel v3 Indoor Air Quality Policy Standard (julio 2025).
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